Si tiene la ocurrencia de agacharse a tocar el suelo durante uno de estos días de ola de calor, notará que está más caliente que el aire. El calor provoca que la temperatura aumente en las superficies, en especial en aquellas oscuras como pueden ser asfaltos o cementos. También en columpios y zonas de juego infantiles, al estar expuestas al sol durante numerosas horas. Por ello, los niños son uno de los grupos que más sufre las altas temperaturas. Al tener menor estatura que un adulto, un niño está más próximo a las superficies que absorben e irradian calor, por lo que su sensación térmica es mayor que la de un adulto.