Para pescar votos entre los incautos ya no se apela al 'mal menor', tan socorrido durante cierto tiempo; tal vez porque los católicos, incautos o sin incautar, se han muerto ya todos. Hasta hace poco, a los católicos sus obispos turulatos les pedían que, al votar, eligiesen el mal menor; es decir, que votaran al 'menos malo' de los partidos mayoritarios concurrentes. Pero aquella petición era una flagrante aberración moral, porque no es lo mismo elegir entre dos males naturales (pongamos por caso, entre darnos quimioterapia o dejar que el cáncer vaya a su aire, donde se puede elegir prudentemente) que elegir entre dos males morales. El acto de elegir entre hacer el mal de una manera o de otra...
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