Ni las medidas aprobadas con carácter de urgencia por parte del Gobierno ni tampoco los aumentos salariales realizados por las empresas, exiguos en nuestro país, sirvieron para salvar a los trabajadores españoles durante el pasado año de una de las mayores cornadas que la inflación ha asestado al poder de compra de familias y hogares a lo largo y ancho del continente europeo. De hecho, lejos del objetivo de estos paquetes de medidas, cuya aprobación se precipitó tras el estallido de la guerra en Ucrania y de la subida general de los precios de consumo, la pérdida de poder de compra de los españoles es una de las mayores registradas entre los principales países del euro y casi cinco veces...
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