Todavía no se conoce un valenciano que haya votado a PP o Vox el 28M y le parezca mal el pacto alcanzado entre ambos para desbancar a la izquierda gobernante. Si María Guardiola viviera allí quizá sería la única que se habría opuesto. Porque el asunto se ciñe a que la alternativa pasaba por dejar en el poder a los nacionalistas de Compromís con los pseudonacionalistas del PSPV. Entre quienes no han votado en Valencia a PP o Vox asalta el terror de que su acuerdo suponga llevar políticas radicales a la Generalitat, cuando las políticas radicales campan a sus anchas por la administración autonómica desde hace ocho años. Porque no se puede llamar de otra forma a castigar la...
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