Ha sido un éxito en Valencia una boda donde todo era falso, incluyendo a los novios, que eran unos peatones que se conocían este día. Estamos ante la boda de excusa para fabricar la fiesta perfecta. Los novios que no lo eran lo pasaron como nunca , y los parientes que tampoco lo eran, pues también. Las fiestas perfectas suelen ser lo contrario de una boda, y aquí se acredita. Se da, en este caso, la mentira como una de las Bellas Artes, más unos novios de figuración. Se cruza esta noticia con la frase de la semana, o del mes, obra de Carlos Alsina, ante Pedro Sánchez. «¿Por qué nos ha mentido tanto, presidente?». Alsina afila preguntas tan buenas...
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