Hasta la fecha el PSG es un equipo indominable, académico y sobre todo diligente. No necesita jugar de forma refinada para ganar, atributo básico para cualquier campeón. Ante el Ajaccio confirmó su buen momento en liga con un triunfo protagonizado por un enorme
Messi, asistente de los dos goles de
Mbappé y autor de un maravilloso tanto (0-3) que evitó que el cuadro parisino echase de menos a
Sergio Ramos o a
Neymar, ausentes por sanción.
Seguir leyendo...