España acumulaba siete preseas en su medallero del Europeo de Múnich y tenía muchas esperanzas de seguir ampliando la colección en una jornada en la que contaba con dos firmes candidatos en las apuestas, Sara Gallego y Daniel Arce. En el caso de la catalana, nacida el año 2000, llegaba a la cita en el mejor estado de forma de su carrera. En Eugene no pudo demostrar todo su potencial y se quedó a las puertas de lograr el objetivo de clasificarse para la final, pero en Múnich las cosas fueron bien diferentes. Gallego demostró estar entre las mejores del viejo continente y en la final, su valentía casi termina con premio.
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