El busto de Balmis totalmente doblado, con su pedestal -que oculta el cuadro eléctrico de la plaza- destrozado, y la estatua de Gabriel Miró, que tiene un pie de 1,70 metros, fuera de su sitio y tirado en el suelo, con restos en la piedra (en la cabeza de la escultura del escritor) de haber intentando prenderle fuego. Es la situación en que amanecieron este miércoles dos de los principales elementos del patrimonio del centro de Alicante, objeto de actos vandálicos en la madrugada anterior.