Ser de izquierdas es una suerte porque ya de entrada se tienen el cielo y la tierra ganados, sabiendo que uno está en el lado de los buenos. Y ser político de izquierda todavía es mejor, visto que siempre te juzgarán por tus intenciones y no por los aciertos y errores. La despedida de Mónica Oltra ha girado entre el dolor de lo que considera una derrota injusta tras el bailecito desconcertante del fin de semana y la ira conteniéndose en su mirada para no reventar. Esa ira implacable que le asoma por los ojos y tan bien conocen aquellos que fueron víctimas de la líder de Compromís. Ese sectarismo de rechazar y arrollar al contrario. Sean las monjitas de...
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