Hubo un tiempo no tan lejano pero sí muy irrecuperable en la que los intelectuales tenían el peso y la influencia de estrellas del rock. En semejante paisaje perdido para siempre, Edmund Wilson (Nueva Jersey, 1895-1972) fue algo así como la fusión perfecta de Elvis Presley y Bob Dylan. Lo mejor de ambos mundos: pasión y reflexión, corazón y cerebro.
Sí: a lo largo de su larga carrera Wilson se las arregló para hacer comulgar a Marx y a Freud; influenciar a John Dos Passos y Upton Sinclair y Theodore Dreiser y Sinclair Lewis; editar a Francis Scott Fitzgerald, promocionar a Hemingway (quien alguna vez dijo que «sólo escribo para Edmund Wilson»), Faulkner, Salinger y Baldwin; ser mentor íntimo (y...
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