Agua fresca en vasija vieja. Ese era el refrán de Nazario, que rara es la tarde que no aparece con su búcaro. «El agua embotellada para los modernos». Y de botijo artesanal fue el toreo de Ángel Téllez, la revelación de esta feria que lleva también los nombres de Rufo, Roca y El Juli. Precisamente el año que tomaba Julián la alternativa, 1998, venía al mundo este toledano, que a sus 23 primaveras se hizo el amo de un viernes de mayo en Las Ventas. El día elegido por las figuras, el viernes del reventón y los claveles, la boca de la afición solo hablaba de Ángel, un torero nuevo que torea con el poso de un veterano. Lo comparaban...
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