Salvador García Guilabert, limpiabotas del restaurante El Delfín y vendedor ambulante de lotería, falleció el martes. Tenía 89 años. Era el menor de cinco hermanos. Apenas conoció a su padre, Gabriel, de profesión portuario, que murió muy joven. Eran años difíciles, de guerra y hambre. La familia residía en la calle La Huerta; la madre, María, tuvo que trabajar duro blanqueando casas para alimentar a sus hijos.