El fichaje más caro de la historia del fútbol ya no es un fichaje, sino una renovación. Una estratosférica prima (sea o no exacta la cifra filtrada) que recibirá Mbappé por quedarse en el PSG (y que también habría sido de récord de marcharse al Madrid), al margen de comisiones, sueldo y derechos de imagen. El jugoso trozo del negocio que cada vez con más frecuencia le arrebatan los futbolistas y sus agentes a los clubes a costa de esperar (arriesgar) con las cartas en la mano hasta el último minuto. Y que supone en este caso extremo que salga más caro llevarse a un jugador libre que con contrato. Los nuevos tiempos.
Pero no es su desorbitante dimensión económica lo...
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