Hace tiempo que hemos sustituido el debate político por el intercambio de acusaciones. Si le preocupa la seguridad frente a Marruecos, es usted facha y ultra-derechista. Si más bien le inquietan los elevados precios del alquiler, es un rojo y social-comunista. Si le conciernen ambas cosas, pues es un rojo-facha. Y más vale no debatir sobre ello ni sobre ninguna otra cosa, no vayan a decirle ‘negacionista’: de las vacunas, del mercado, de la violencia de género o del genocidio armenio. Pues bien, como eran pocas, ya está aquí la enésima etiqueta infamante: prorruso. El prorruso es, en la imaginación de quienes usan este epíteto, un occidental que jalea a Putin y apoya incondicionalmente a Rusia en la guerra de...
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