Antonio Burgos prologa un libro sobre Luis Chamizo
El relato es fruto de animadas conversaciones grabadas durante muchas horas y muchos días entre la hija del poeta, María Luisa Chamizo, lúcida relatora, y José Juan González, fiel transcriptor y comentarista.
Al relato se suma la valiosa aportación documental y gráfica de su nieta, Marisol Zelaya Chamizo, hija menor de María Luisa, que ha rastreado tenazmente diferentes archivos y ha hallado varias obras inéditas en el Registro de la Propiedad Intelectual, algunas como 'Gloria' (comedia musical) y 'Flor de Luna' (zarzuela); así como otros poemas nuevos de Luis Chamizo, como son: 'Sangre Gitana', 'El niño de la palma' y 'La canción de las sirenas'.
«El resultado de tan generoso empeño se halla en este libro para nuestro deleite», afirman José Juan González y Marisol Zelaya.
La hija primogénita del poeta extremeño Luis Chamizo (Guareña 1894-Madrid 1945), María Luisa, inició la escritura de este libro cuando se celebró el primer centenario del nacimiento de su padre en 1994, año que el pueblo de Guareña acogía los restos de su Hijo Predilecto desde el camposanto de la Almudena (Madrid) hasta el cementerio de la localidad pacense. María Luisa aquel año quedó muy emocionada y agradecida al Ayuntamiento de la localidad, y se propuso a escribir todos los recuerdos sobre la vida de su padre, dando a conocer la vida de Luis Chamizo «como persona por encima del poeta, con sus valores de la importancia de la familia, el valor del esfuerzo del trabajo y, sobre todo, el gran amor a su tierra de Guareña y a toda Extremadura», explica Marisol Zelaya; valores, dice, que se vieron reflejados en su obra literaria.
Ya octogenaria María Luisa, escribió todos los recuerdos sobre la vida de su padre, con el que compartió los ambientes literarios de la época, «tertulias de El Gato Negro, la de Pombo que presidía Ramón Gómez de la Serna, otras en el Café Gijón, Teatro Apolo y el Kursal…», relata Marisol. Además, María Luisa atesoró muchos recortes de periódicos, cartas y obras manuscritas que conserva con cariño hoy su nieta Marisol Zelaya, «y que se darán ahora a conocer para que Extremadura tenga el legado de Luis Chamizo», asegura Zelaya.