En Velilla del Río Carrión, Guardo y alrededores todavía recuerdan la imagen de la torre de refrigeración de la central eléctrica cuando estaba a medio construir, una imagen que por su estructura se asemejaba a una plaza de toros. Con 72 metros de diámetro o ruedo imaginario, se coronó hasta los 101 de altura con 7.000 toneladas de hormigón, entre otros materiales, en la década de los ochenta. Ahí ha permanecido impasible desde entonces hasta el pasado jueves, cuando fue demolida en apenas unos segundos gracias al empleo de 82 kilos de explosivos mediante detonadores electrónicos. El paisanaje decía así adiós, entre sensaciones de vacío y tristeza, a un símbolo que a pesar de sus dimensiones terminó formando parte del...
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