Huamanga -la San Juan de la Frontera de Huamanga de Pizarro-, pese a su condición de capital provincial, sintetizaba todo el esplendor cultural de la sociedad virreinal. Era estratégica en lo comercial y también en lo militar, por lo que contaba con un regimiento propio de milicias de infantería. Considerada intendencia ambicionada, mitra prestigiosa, ciudad populosa, refinada, fervorosa, pacífica, apacible, universitaria y rica en todos los aspectos.
Una arquetípica ciudad ‘colonial’ hispanoamericana de carácter propio y muy superior por lo tanto en términos de comparación histórica a cualquier otra erigida por una cultura europea introducida contemporáneamente en América o en otro continente y sin atisbo de asimilación de valores. Huamanga era, sin embargo, paradigma de lo que, bajo una óptica...
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