De repente se ha puesto blanco el paisaje en las ventanas de tejado, aquí en la biblioteca, mientras desboco el aire acondicionado. Seguro que coincido con un nuevo récord en el precio de la luz. En cuanto el antilíder Garzón nos prive de la carne, reservándola para el aparato comunista, que es un aparato digestivo, darle a un modesto interruptor también será una ostentación, un lujo y un acto insolidario. No descartemos que la utopía posmoderna se acabe pareciendo a los años cuarenta.
Lo que no sé es por qué se ha puesto todo blanco. No como en una nevada, que caen cuarenta y tres grados en Toledo. Tampoco como si se encapotara la bóveda. Es más raro, parece una fotografía...
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