A los niños de mi generación, ya casi en la prehistoria, se nos amenazaba con «que viene el coco». A mis antepasados en Flandes los amenazaban de niños con el Duque de Alba. Del coco se ocuparon, entre tantos, Goya y Lorca. Como a quienes nos gobiernan los sufridos ciudadanos les parecemos menores de edad nos amenazan con un coco histórico ingenuamente redivivo. Me refiero al coco fascista.
Esta mandanga es relativamente nueva. Zapatero no aventuró que España estuviese en riesgo de caer en el fascismo y recurrió a reescribir el pasado para ahormar su Ley de Memoria Histórica, maniquea y ominosa, que no figuraba en su programa electoral. Como todo señuelo era un engañabobos. Iglesias resucitó aquel coco dando al...
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