Cuando el felipato se decía que en España no dimite ni Dios, pero el sanchismo ha extendido la manga ancha hasta la discrecionalidad total, nadie del Gobierno se ve obligado a dar cuentas de su desempeño. Simplemente no contestan a la prensa ni a la oposición. En esto no hay diferencias entre socialistas o podemitas, gato blanco o gato negro, montescos o capuletos, Ábalos o Iglesias, Delcygate o Neurona, todos se cubren en la opacidad, incluso en la obstrucción y ya hasta tienen desactivado el Consejo de Transparencia. Deja Iglesias la vicepresidencia sin leyes en su haber, con un centenar de series vistas durante este año de confinamiento y sofá casero, con las esquelas de los miles de muertos en...
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