Cuando hoy se voten las conclusiones de los cuatro «grupos de trabajo» creados en la rimbombante «comisión para la reconstrucción» de España tras la crisis del coronavirus, probablemente se escenificará un protocolario acuerdo, el primero de la legislatura, entre el PSOE y el PP. Salvo un inesperado giro de última hora de Pablo Casado, el PP apoyará las conclusiones de dos de esos grupos: la defensa común de los intereses españoles en Europa y una restructuración de la sanidad para combatir con eficacia futuros brotes víricos. Ninguno de los dos principales partidos ha asumido el riesgo de presentarse ante la opinión pública como el culpable de que la comisión se clausurase con un fracaso estrepitoso, o con una catástrofe política...
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