Miedo por el narcopiso okupado de Carabanchel: peleas, droga y delincuencia
La víctima, de 25 años, no llevaba documentación y los investigadores tratan de dilucidar ahora si vivía en el inmueble, había quedado con alguien o estaba realizando una visita. Asimismo, los agentes de la Policía Nacional continúan buscando al autor o autores del apuñalamiento y barajan como posible motivo de la riña un asunto de drogas que se fue de las manos. Cuando los sanitarios de Samur-Protección Civil llegaron al lugar, comprobaron el alcance de la herida penetrante, estabilizaron al joven y lo trasladaron en estado grave al Hospital 12 de Octubre, donde continúa ingresado.
Entrada del narcopiso
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De San Bernardo
La casa se encuentra en el barrio de San Isidro y los vecinos la describen como un lugar «problemático y conflictivo» en el que «no para de entrar gente a todas horas». De hecho, ayer por la tarde continuaba el habitual trasiego a pesar del suceso y de la investigación abierta, con la asistencia de jóvenes que permanecían pocos minutos en el interior. El edificio es fácilmente reconocible por el mal estado en el que se encuentra; la fachada está llena de grafitis, algunos tachados, y la puerta es una verja carcomida por el paso del tiempo, algo que también lamentan los otros residentes por la mala imagen que da a la zona. El espacio solo se podría cerrar si los propietarios denunciasen la okupación y un juez dictaminase el desalojo.
Segundo caso
El problema de los narcopisos okupados es un problema a nivel regional. El pasado mes de mayo tuvo lugar una pelea parecida en un bajo de Fuenlabrada, en el número 18 de la calle de Málaga. En la trifulca participaron entre seis y diez personas y su origen habría sido un ajuste de cuentas relacionado con las drogas.
Un hombre de 31 años recibió seis puñaladas y tuvo que ser operado de urgencia en el Hospital Rey Juan Carlos. Dos fueron en el tórax y le afectaron a los pulmones. La víctima tenía antecedentes por delitos contra la salud pública. La Policía Nacional detuvo entonces a un joven de 28 años y nacionalidad ecuatoriana, después de que amigos de la víctima lo señalasen como el culpable y los vecinos grabasen un vídeo de la reyerta.