Alguna vez dijo Camilo José Cela en las Cortes: «¿Cómo va a ser lo mismo estar jodido que estar jodiendo?». También es pertinente distinguir entre jodido y jodiéndose: aunque lo segundo huele a fatalidad, esta conjugación del verbo pronominal deja abierta la posibilidad de evitar volverse un adjetivo irremediable.
La España que el mundo admiraba, o ya no existe o va renunciando a existir. En los 60, cuando la dictadura franquista puso la gestión del Estado en manos de tecnócratas en vez de falangistas, despegó la economía y creció la clase media, lo que facilitó la Transición. Esa Transición, con unas izquierdas que se limpiaron las legañas y unas derechas que se aflojaron la sotana, impidió que el país se balcanizara....
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