El Príncipe Harry se despide tras el acuerdo del Megxit con un emotivo discurso
Durante una cena privada en Londres de la organización Sentebale, creada en el 2006 por el propio Harry y el Príncipe Seeiso de Lesoto para «honrar el legado de mi madre para apoyar a los afectados por el VIH y el SIDA», el que fuera hasta ahora sexto en la línea de sucesión al trono se mostró transparente ante su público, al cual empezó diciéndole que «quiero que escuchen mi verdad, tanto como pueda compartir, no como un príncipe o un duque, sino como Harry, la misma persona que muchos de vosotros han visto crecer en los últimos 35 años». Su intención fue dar un poco de claridad a las cosas, en un momento en el que los medios dan más importancia al llamado «Megxit» que al propio Brexit.
Como no podía ser de otra manera, habló de Meghan. «Sé que habéis llegado a conocerme lo suficiente durante todos estos años como para confiar en que la mujer que elegí como esposa defiende los mismos valores que yo. Y ella lo hace», afirmó, no sin añadir un punto de humor a sus palabras, en un guiño a la fama de juerguista que se ganó siendo más joven: «Vi cómo recibíais a Meghan con los brazos abiertos mientras me veíais encontrar el amor y la felicidad que había esperado toda mi vida». Finalmente, el segundo hijo de Diana se enganchó. Y a continuación detalló que una vez que se casaron, estaban emocionados con la oportunidad de servir al país. «Por esas razones, me da mucha tristeza que se haya llegado a esto», confesó.
También dedicó unas palabras al Reino Unido, «es mi hogar y un lugar que amo. Eso nunca cambiará» y a su abuela, a la que llamó «mi comandante en jefe», por quien asegura que siempre tendrá un gran respeto. «Estoy increíblemente agradecido con ella y con el resto de mi familia por el apoyo que nos han brindado en los últimos meses». Sin embargo, dejó claro que el acuerdo, en el que se explica, entre otras cosas, que dejarán de recibir fondos públicos, que no serán representantes de la reina y que tendrán que devolver los casi tres millones de euros de la reforma de su vivienda de Frogmore Cottage no fue solo una renuncia propia, sino una imposición, de ahí la calificación que le han dado los medios de «Megxit duro»: «Lo que quiero dejar en claro es que no nos estamos alejando. Nuestra esperanza era continuar sirviendo a la Reina, la Commonwealth y mis asociaciones militares, pero sin fondos públicos. Desafortunadamente. Eso no fue posible». Y concluyó diciendo que aceptó esas condiciones «sabiendo que no cambia quién soy ni qué tan comprometido estoy».