Casi nadie discute hoy que España no estaba preparada para abordar el golpe posmoderno que sufrió en 2017. Los separatistas lo sabían y por ello aprovecharon y aún aprovechan todos los resquicios legales que nuestra garantista democracia les ofrece para sacarnos a todos de quicio con sus mil argucias. Fracasaron en su principal objetivo, la independencia, pero se mantienen vivos en el segundo: desprestigiar y desestabilizar a la democracia española.
Pues bien, mucho me temo que aún estamos menos preparados para afrontar con inteligencia el Protectorado 3.0 que anuncié el pasado 29 de septiembre en esta misma tribuna y que ya se ha materializado en la oferta del PSOE al separatismo: inmunidad judicial futura, blanqueamiento de los delitos pretéritos y privilegio...
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