El mecenas alemán que adoptó a España como patria
De pequeño soñaba con ganarse la vida como jardinero. Pero su afán de aventura y de independencia, más allá del cerrado círculo de su Hamburgo natal animaron a Hans Rudolf Gernstenmaier (84 años, Rodolfo para sus amigos) a emprender en 1962 un viaje a España que cambió su vida para siempre. Llegó a Calella (Barcelona) con 1.000 pesetas en el bolsillo y a los dos meses viajó a Madrid, la ciudad en la que nada más llegar sintió que sería su casa, en la que instaló su domicilio definitivo y en la que asegura que terminará sus días.