Sánchez empotró en un rincón a Iglesias a base de golpes bajos. El líder de Podemos se dejó empujar hasta el límite, simulando estar sonado, para responder a Sánchez con un guantazo de abajo arriba que devuelve el combate a la noche de las elecciones del 28 de abril. Entonces Iglesias afirmó, con la solemnidad impostada que le suele adornar, que era un «resultado suficiente para frenar a la derecha y construir un gobierno de coalición de izquierdas». La moción de censura, que dejó al PP con el tamaño de aquel bolso en el escaño, fue un proceso de destitución que culminará la próxima semana si Sánchez permite meter a un tercio de ministros de Iglesias en la mesa de...
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