Leyes Tudanca
Sí, así, como suena. Según Tudanca todo se apaña con leyes: que los chavales se van porque en Castilla y León no encuentran trabajos acordes a su formación (aquí las universidades preparan de miedo para trabajos que no se ofertan), se hace una ley de retorno de talento y listo; que la España vacía, que tiene aquí su gran granero, va como una moto -entiéndase en su mismo vaciamiento-, el señor Tudanca propone una ley contra la despoblación y a callar; que el personal no quiere tener que esperar para que le hagan una prueba en la sanidad pública o para que le operen el juanete, ¡quietos todos parados!, porque con una «ley Tudanca», por arte de birlibirloque, se soluciona en un santiamén.
Y no crean que, en este caso, el líder socialista se para en barras con una ley cualquiera, ¡quiá!, Tudanca propone una ley de «garantía» para los usuarios del sistema público de salud de Castilla y León con tiempos máximos de espera en la atención sanitaria hospitalaria y no urgente, ¡toma ya! Aunque no sé por qué me suena esa «garantía» tudanqueña igualita a la que te ofrecen en el mercadillo del domingo por tres tangas a euro.
Pero así lo ve el hombre: que si una ley por aquí y un plan por allá y… y oye, que ¡hasta el campo tiene arreglo! Porque Vd., señor agricultor, no desespere, que con la nueva «Ley de desarrollo rural» (otra reforma agraria debe de ser) se acabaron sus males. Que tiemblen Ucrania, Rusia y Argentina porque los campos de Castilla (los de Tudanca, no los de Machado) van a inundar de grano la faz de la Tierra. Y con todo esto, a ver quién le niega a Tudanca que sea un hombre muy «leydo». Ahora ya sólo hace falta que también empiece a estar más “vyajado». Sobre todo, por Castilla y León.