La peste (que Camus nos perdone)
Calle Tetuán, poco antes de la 7 de la tarde de un día laborable, con una de las principales arterias comerciales de Sevilla atestada de zahoríes de la ganga, como manda enero. Íbamos camino del Museo para disfrutar de la exposición de los Bécquer –de los cuatro: se exhiben algunos dibujos meritorios de Gustavo Adolfo–, que incluye varias obras prestadas por Manuel Piñanes, hijo del marchante homónimo que le vendió a papá una pareja de Valeriano, el hermano del poeta, dos cuadritos preciosos con... Читать дальше...