El club va mal y lleva dos temporadas seguidas cerrando el ejercicio con pérdidas, lo que antes de que Laporta cambiara los estatutos era motivo de obligada dimisión; pero el presidente sabe jugar al límite, enredar con unos y con otros, hasta con el Gobierno si conviene, y ridiculizar a sus adversarios y minimizar la participación de unos socios que de todos modos están dispuestos, en su fanatismo y su ignorancia, a creer y aprobar todo, como volvió este domingo a pasar en la Asamblea de Compromisarios. Читать дальше...