Napoleón y las pirámides de Egipto
E l 21 de julio de 1798, tras una ardua marcha bajo un sol infernal, la Armée d’Orient de Napoleón Bonaparte tenía a la vista la capital de Egipto, El Cairo, y las antiguas pirámides de Guiza, entonces olvidadas y parcialmente sepultadas por el desierto, pero cuya visión emocionó al general de veintinueve años, que se veía al fin reflejados en los conquistadores de la Antigüedad que habían hollado aquellas tierras muchos siglos atrás: Alejandro Magno, Octavio Augusto e incluso el rey Luis IX de Francia. Читать дальше...