Cuando le preguntas, a bocajarro, nada más comenzar la entrevista, si su amigo Pedro Sánchez le ha comunicado qué lugar va a ocupar en las próximas listas electorales, si seguirá siendo o no el portavoz del Senado o prefiere pasar a la Cámara Baja tras las elecciones del 28-A, sonríe, hace un gesto de complicidad y niega la mayor: "Yo siempre he estado, estoy y estaré a disposición del partido y aceptaré el sitio donde el secretario general crea que soy más útil". Eso sí, reconoce que esta etapa siendo la cara y la voz de los socialistas en el Senado "ha sido apasionante". "Estoy muy orgulloso del trabajo de mis compañeros", asegura. Lo suyo en política ha sido una carrera meteórica, pasando de ser un modesto concejal y teniente de alcalde en El Valle de Mena -un pueblo del norte de Burgos, limítrofe con el País Vasco- a portavoz del Grupo Socialista en el Senado en un tiempo récord. Ander Gil (Barakaldo, Vizcaya, 1974 ) es un hombre acostumbrado a lidiar con nuevos retos, por eso no le supuso un especial sobresalto, aunque sí sintió "el peso de la responsabilidad" que con el cargo de portavoz recién estrenado en la Cámara Alta fuera el elegido para negociar con el PP y Ciudadanos el desarrollo de la aplicación del artículo 155, que tanto sigue dando que hablar. "No hay que caer en el charco de la vía unilateral ni en el del 155 permanente", señala ahora con el paso del tiempo. Es un socialista moderado y tranquilo con un discurso de izquierdas sin estridencias, pedagógico y muy didáctico, que hace honor a su profesión de maestro en Educación Primaria que nada más terminar sus estudios trabajó como Educador en el Centro de Acogida de Menores Extranjeros no acompañados. Solo sube el tono de su discurso cuando afirma que estas son las elecciones más crispadas de los últimos años, y acusa a la derecha de degradar y enturbiar el debate político haciéndolo irrespirable. "La derecha con sus tres marcas quiere un país en blanco y negro y planteará una involución muy peligrosa", sentencia.