Ni el viento logra revivir al histórico Opportunity en Marte
El pasado junio, una tormenta de polvo de dimensiones globales impidió que la luz solar llegara a la superficie marciana, eliminando la fuente de alimentación del Opportunity y agotando sus baterías. Los técnicos e investigadores del Laboratorio de Propulsión a Reacción (JPL) de la NASA en Pasadena, California, comenzaron a aumentar la frecuencia de los comandos que emiten al rover, situado al borde del cráter Endeavour. Lo intentaron 600 veces, pero no recibieron ninguna señal. Los vientos estacionales entre noviembre de 2018 y finales de enero suponían una nueva oportunidad, ya que podrían despejar el polvo de los paneles solares y despertar al «durmiente». Sin embargo, eso no ha sucedido.
«Ya no hay tiempo»
«Tenemos una semana. Nos estamos quedando sin tiempo», asegura a la edición digital de la revista «Science» John Callas, gerente del proyecto en el JPL. Los ingenieros están intentando enviar otro tipo de comandos para que el vehículo utilice sus antenas traseras. Es posible que sí haya revivido, pero se empeñe en utilizar una antena rota. Pero esas intentonas no pueden prolongarse indefinidamente. En unos meses llegará el invierno marciano. La luz del Sol disminuye en el hemisferio sur y las temperaturas están bajando. Esas fueron las circunstancias en las que se dio por perdido al rover gemelo Spirit en 2010 y puede ocurrir lo mismo con Opportunity.
«El final de la temporada ventosa podría significar el final del rover», dice a «Science» Steven Squyres, el investigador principal de la misión en la Universidad de Cornell. «Pero si este es el final, no puedo imaginar uno mejor... una misión de 15 años cuando solo iba a durar 90 días y eliminada por una de las peores tormentas de polvo marcianas en muchos años».
Un trabajo impresionante
Realmente, Opportunity se ha comportado como un auténtico campeón, superando con creces todas las expectativas puestas en él. No solo ha multiplicado por 55 los días que se esperaba funcionara en Marte, sino que ha atravesado un camino de 45 km de largo, no exento de problemas técnicos e imprevistos, en los que ha explorado cráteres de impacto y ha estudiado el interior marciano, proporcionando la primera evidencia de que el planeta pudo ser habitable en el pasado y durante más tiempo del que se creía. Además, ha localizado rocas nunca antes vistas, ha mostrado con su cámara la primera puesta de Sol que hemos contemplado en Marte y ha bajado un barranco. Con ese curriculum sobre sus espaldas, Opportunity morirá con las botas puestas y una misión más que cumplida.