Irene Solà gana el Anagrama de novela en catalán
El jurado que integran Mita Casacuberta, Guillem Gisbert, Imma Monsó, Sergi Pámies, Isabel Obiols y Silvia Sesé ha escogido la novela entre otras treinta por su «energía desbordante y contagiosa, la belleza de una prosa vitalista y llena de texturas y un juego de puntos de vista que fluye con toda naturalidad».
«Polifonía de la montaña»
«Canto jo i la muntanya balla» transcurre en el Pirineo catalán, de Camprodón a Prats de Molló. El título proviene del verso de uno de los protagonistas y subraya la compenetración del relato con el microcosmos pirenaico: «Esas voces componen una polifonía de la montaña», apunta la ganadora. En palabras del jurado Guillem Gisbert: «Solà canta con una lengua valiente e insólitamente expresiva donde baila la realidad más tangible y la que no se percibe».
La historia arranca con una tempestad provocada por nubes panzudas y parlantes y el rayo que mata a Domènec, el poeta payés. Ese suceso dará rienda suelta a una narración coral en la que participan hongos, fantasmas, monstruos mitológicos y fantasmas. Asidua de esos parajes, la autora se ha empapado de lo que podríamos denominar el «genius loci». Un universo en el que tienen cabida las «dones d’aigua» de las leyendas y hechos históricos como el paso de los republicanos tras la derrota de 1939: «Una tierra de frontera que metaforiza la vida y la muerte, el bien y el mal como parte del universo y la condición humana», acotó Mita Casacuberta.
De formación poética y deudora de Víctor Català o la Mercè Rodoreda de «La mort i la princesa», Solà pasa la tradición literaria ruralista por el tamiz de la ironía. Además del talento narrativo, Sergi Pàmies destacaba «la gran irreverencia y el atrevimiento a la hora de poner la tradición al servicio de un proyecto literario moderno».