Argüello, el obispo dialogante y cercano
Pese a sus múltiples ocupaciones, no hay acto al que se le llame en la capital o la provincia al que no acuda para celebrar o, simplemente, conversar con sus anfitriones. Del mismo modo, es conocida su accesibilidad y su fácil trato, lo que permite a cualquier ciudadano acercarse a él en la calle para abordarle con asuntos mundanos o espirituales.
Cercano al cardenal Blázquez, su elección debe interpretarse, sin embargo, como fruto del prestigio adquirido ante la Iglesia española durante sus años de ejercicio pastoral y, de manera relevante, en estos dos de Episcopado en los que ha ejercido un talante avanzado sin por ello alejarse de la comunión eclesial y el mensaje del Evangelio.
Su nombramiento como obispo auxiliar de Valladolid en 2016 fue recibido con entusiasmo en una diócesis que necesitada de dirección ante las múltiples ocupaciones del cardenal arzobispo y presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Blázquez . Por ello, en la curia se confiaba en que Argüello fuese el relevo natural como arzobispo, dado que Blázquez ha presentado ya su renuncia al Papa Francisco por razones de edad. Sin embargo, el nuevo cargo como secretario general de la CEE no ha sido recibido con demasiado entusiasmo en la Archidiócesis vallisoletana, que teme perder a uno de sus mejores valores presentes y futuros. Gana la Conferencia Episcopal, sin duda, con un secretario general con perfil «político», que se sabe mover en todas las esferas públicas, dialoga y busca el consenso, virtudes que, a tenor del panorama actual que reina en la Moncloa, son muy a tener en cuenta.