Tensión en Polonia durante la celebración de los cien años de independencia
Tusk pronunciaba este discurso tras haber participado en una ofrenda floral al mariscal Jozef Pilsudski, padre de la independencia polaca en 1918, y mientras en las calles de Varsovia unas 200.000 personas desfilaban en la marcha de antorchas y bengalas encabezada por el presidente polaco, Andrzej Duda, una movilización en la que participaron grupos de derecha radical pero en la que se impusieron los miles de banderas nacionales a los mensajes de odio.
Proclamas supremacistas
Al cierre de esta edición y según informaba el ministro del Interior polaco, Joachim Brudzinski, la marcha transcurría pacíficamente y no se han registrado incidentes relevantes. Aunque predominaron las banderas rojas y blancas, los colores nacionales polacos, también aparecieron emblemas del partido Campamento Radical, movimiento fascista nacido en los años treinta, y del partido político italiano de extrema derecha Fuerza Nueva. Se escucharon proclamas supremacistas a favor de una Europa blanca y contra los refugiados, e incluso se quemaron algunas banderas de la Unión Europea, todos ellos signos indeseados por el Gobierno, que convocaba la marcha.
«Quiero que marchemos hoy todos juntos bajo nuestra bandera nacional, en un ambiente de celebración y homenaje a nuestros héroes y a nuestro país», había pedido Duda al inicio de la marcha, insistiendo en que se trataba de «un acto abierto a todos y en el que todos pueden encontrar un lugar».
El motivo por el que el partido en el Gobierno, Ley y Justicia (PiS) había admitido a los grupos ultranacionalistas en esta marcha era para evitar que tuviese lugar la que ellos organizan cada año en este aniversario, el 11 de noviembre de 1918, tras 123 años dividida y ocupada por Prusia, Rusia y el Imperio Austrohúngaro. Se trata de un acto que a menudo acoge mensajes xenófobos y contra los extranjeros. El año pasado, por ejemplo, participaron unas 100.000 personas y fue criticada por el pleno del Parlamento Europeo en una resolución en la que se instó a los países miembros de la UE a actuar de manera decisiva contra la extrema derecha.
El partido opositor Nowoczesna considera, sin embargo, que la decisión del Gobierno polaco legitima indirectamente a los movimientos de extrema derecha y su líder, Katarzyna Lubnaue, calificó ayer de «lamentable que el presidente polaco marche junto a símbolos fascistas».