Guillermo
El joven Guillermo murió en un accidente de caza. La investigación determinará las circunstancias y esclarecerá los hechos, que apuntan a que simplemente fue un desgraciado suceso en el que se dieron todas las variables necesarias para que terminara en tragedia. El destino o la mala suerte no son encauzables. Pero lo único verdaderamente cierto, lo único que a cualquier ser humano no perturbado ni con sus facultades mentales mermadas puede suscitarle este hecho es empatía hacia la familia, hacia unos padres y unos hermanos que han perdido a uno de los suyos, y que ahora tendrán que tratar de aprender a convivir con su ausencia y acostumbrarse a una vida diferente. Demasiado duro para cualquiera que tenga hijos y que tenga la mínima capacidad de vestir la piel de quienes han sufrido esa pérdida.
Es urgente poner coto a esos desmanes en el tráfago incontenible de la virtualidad internáutica. Es evidente que no vamos a acabar así con los malnacidos, pero sí al menos terminaremos con sus excrecencias verbales y mentales. Que partidos como el PACMA hayan aprovechado el suceso para hacer publicidad de sus postulados y navegar a favor de corriente dice mucho de lo que supondría dejarles llegar a tener un mínimo poder en la gobernanza de los ciudadanos. Sería necesario exiliarse, como en cualquier dictadura. ¡Ojalá no ocurra nunca! Y tú, Guillermo, allá donde estés, descansa y espéranos.