El reto de los patinetes eléctricos: Sobrevivir sin atropellar ni que te atropellen
Primero fueron los coches eléctricos de alquiler, después las bicicletas y ahora los patinetes. Este nuevo vehículo de movilidad urbana aterrizó en Madrid este verano y cada vez gana más adeptos. Sin embargo, lo que empezó como otro medio de transporte o divertimento infantil se ha convertido en un quebradero de cabeza para muchos transeúntes.
Para ponerlos a prueba, en LA RAZÓN pasamos un día montados en ellos por la capital de España para tratar de resolver una duda fundamental: ¿Son útiles estos nuevos vehículos de movilidad personal en el día a día?
Conduciendo sin morir en el intento
El caos es tal que usar uno de estos patinetes eléctricos por Madrid hace que te lo pienses dos veces antes de volver a coger otro. A los pocos minutos, el que lo conduce nota cómo los peatones te miran mal e incluso le increpan.
«¡No puedes ir por aquí, vas a atropellar a alguien!», nos dijo un hombre dando a entender que estábamos infringiendo las normas de seguridad vial. Además, los transeúntes tampoco están a favor de que los patinetes eléctricos sean estacionados en medio de la calle sin más.
Al igual que sucede con las bicicletas municipales, los patinetes de Lime sólo pueden ser alquilados dentro de la almendra central de Madrid. Como no somos de esos afortunados que viven dentro del anillo de la M30, decidimos coger uno de estos vehículos en la Avenida Ciudad de Barcelona, a la altura del metro de Menéndez Pelayo.