Todos somos periodistas
He platicado con varios ex futbolistas en los últimos días y todos coinciden. En los entrenamientos pasan cosas mucho peores que las de Agustín Marchesín al delantero Arturo Sánchez de la cantera del América o la acción que lesionó a Diego Láinez por parte de Bruno Valdez esta semana.
No es que esté bien, pero por lo escuchado es normal. Aquí el problema es que las imágenes quedaron grabadas y no se trata, como alude Miguel Herrera de un simple muchacho grabando ocasionalmente con un celular, fueron cámaras de televisoras en horarios donde la sesión estaba abierta de manera total o parcial a la prensa.
No se trata de la modernidad, en la que “todos son periodistas” como aludía el Piojo. Si es que sucede de manera frecuente, los futbolistas al menos deberían de comportarse cuando hay elementos ajenos al club observando, o peor aún, grabando.
No hubo sanción para Marchesín, que ahora es retratado en las redes como un tipo violento y abusivo, en consecuencia no podría haberla para Bruno Valdez, que con un “resbalón” –citando a Herrera- afectó a la “joya americanista” y “futuro de la selección” como lo ven los fans de las Águilas en sus mismas cuentas de twitter o facebook.
Ni para el técnico ni para el presidente deportivo el tema es tema, lo minimizaron y siguieron trabajando. Fieles a su estilo dieron la cara, pero el precedente no puede ser bueno cuando de una agresión, o jugada de mala leche. Si se permiten a puerta cerrada, también en medio de un partido, donde pueden echar a perder el trabajo de todo un torneo. Ya le costó a grandes futbolistas como Rubens Sambueza salir del club por ese tipo de actitudes.
A veces una sanción administrativa y un jalón de orejas en público ayudan a desviar la mirada de todos esos “periodistas”.
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