Gordillo, “lacra política”
La señora del epitafio que quiere morir como “guerrera”, Elba Esther Gordillo Morales, reaparece públicamente, justo en el primer día de clases, luego de obtener su libertad.
Gordillo lanza la primera embestida para hacerse del sindicato magisterial más importante de Latinoamérica: “recuperé la libertad y la reforma educativa se ha derrumbado”.
El poder judicial federal, con un incidente de sobreseimiento a la otrora dirigente magisterial, le otorga su libertad, sin declararla inocente, y quien se ha propuesto “cancelar” la reforma educativa es el presidente electo Andrés Manuel López Obrador.
Luego entonces, ¿de qué “libertad” habla Elba Esther Gordillo y qué reforma educativa se “derrumbó”?
La reaparición de la señora es un mensaje siciliano, como los que se acostumbran en el gansterismo sindical en el México del viejo PRI, envalentonada por el triunfo de López Obrador y Morena, partido y candidato presidencial a los que apoyó a través de Rafael Ochoa, ex líder del SNTE.
Con el regreso de Gordillo Morales está en puerta una nueva y profunda crisis política en el sector magisterial, donde seguramente hay sentimientos encontrados, porque Morena y el presiente electo tienen el respaldo de los rijosos de la Coordinadora Nacional, la CNTE, y la estructura corporativa de Gordillo en el SNTE, enemigos históricos en el magisterio nacional.
Está claro que la señora Gordillo, empoderada por el arribo del gobierno de la “cuarta transformación” no se retira a la vida privada a disfrutar de la inmensa y millonaria fortuna en residencias y departamentos, acciones de empresas, negocios y costosas obras de arte, obtenido todo con el dinero público destinado a la educación, aportado por concepto de cuotas sindicales.
Elba Esther viene de regreso con la red de maestros capitaneada por Rafael Ochoa para retomar el poder absoluto del SNTE, y no por la reforma educativa, sino por el botín que significa el SNTE.
Pero no será fácil su regreso, más allá de su ambición personal concertada con el régimen entrante.
Los estatutos y el Congreso Nacional del SNTE designaron a los dirigentes nacionales, y tendrá que venir una lucha cuerpo a cuerpo en las delegaciones y secciones sindicales en los estados, para convocar un nuevo congreso nacional y fraguar el “golpe de estado” para entronar a Gordillo.
pablo.ruiz@milenio.com