Grecia recibió ayer 15.000 millones de euros, la última parte de la ayuda concedida por sus acreedores de la zona euro para cubrir sus necesidades financieras. De esta manera salió del mayor rescate en la historia económica después de nueve años de austeridad impuesta por los acreedores, y aunque las instituciones europeas elogiaron el fin del programa como un éxito, el pueblo griego no encuentra aún razones para celebrar. Los números hablan por sí solos.