Hidalgo y la maestra
El regreso de la maestra Elba Esther Gordillo a la vida pública nacional, en particular a los temas de la vida del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) sí es un evento significativo que no debe quedar en el anecdotario como un evento más dentro de la transición.
Si hubo un estado bastión y que fortaleció todas y cada una de las determinaciones de la maestra Gordillo durante su reinado en el pasado fue Hidalgo. La Sección 15, que aglutina cerca de 45 mil trabajadores de la Educación, registrados a nivel nacional, significaba un brazo fuerte para los propósitos sindicales de la ex dirigente, hoy en libertad, que trabajaba políticamente a la par con los propios gobernadores.
Así le tocó a Jesús Murillo, a Manuel Ángel Núñez, a Miguel Osorio Chong y ya en el ocaso al ex gobernador Francisco Olvera Ruiz.
Me tocó presenciar un par de eventos en el sexenio de Miguel Ángel Osorio Chong, donde la maestra fue recibida en Pachuca como verdadera diosa; con miles de maestros escoltándola y arengando por su victoria. La del famoso pliego petitorio anual que siempre terminaban haciendo firmar al gobernador en turno.
Uno de esos eventos, sentada la maestra Gordillo, fue flanqueada por Osorio de un lado y del otro por Mirna García López, la entonces secretaria general de la Sección 15. Eran los albores del Bicentenario y el sexenio de Calderón fenecía entre muertos y narcotráfico.
Una marcha multitudinaria sucedió al evento con el gobernador en ese entonces, donde no se habían alcanzado acuerdos para la “gestión estatal” que eran los recursos que el Ejecutivo otorgaba discrecionalmente al magisterio.
Dicen que previo a convocar a más de 20 mil maestras y maestros en Pachuca para paralizar la ciudad y sus principales arterias, Osorio y la maestra negociaron. La propia Mirna García acordó. Pero al final la marcha se hizo. Llegaron decenas de autobuses de la Huasteca, del Valle del Mezquital, de la Sierra. No hubo clases ese día.
Los docentes mostraron el músculo, invocaron a Elba Esther, alzaron en hombros a Mirna. Osorio no salió a recibirlos pero firmó el pliego petitorio de ese año. El poder de la maestra se dejaba ver una vez más.
Ya era un riesgo para lo que se venía: 2012 y la sucesión presidencial. ¿Qué bandera tomaría Elba Esther Gordillo y el SNTE ante la inminente llegada de Enrique Peña Nieto a Los Pinos?, no podían arriesgarse más.
Osorio concluyó su periodo como gobernador en 2011 y partió a coordinar la campaña de Eruviel Ávila en el Edomex donde tuvo un segundo encontronazo con la maestra. La Sección 15 en Hidalgo siguió su habitual ruta de trabajo, ahora con Francisco Olvera en la silla estatal.
Las órdenes de la maestra eran claras: presionar, resistir, ser combativos. Usar a Nueva Alianza como pistón para acelerar los acuerdos.
La historia reciente ya es por todos conocida. Elba Esther terminó presa al igual que Mirna García, sin embargo, hoy las dos están en libertad y no parece que estarán calladas por mucho tiempo.
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