El inesperado talento de Paula Maxa, la actriz a la que mataron 358 veces
Fue su especialidad, morir en pantalla, en muchas ocasiones de una forma brutal y despiadada, la que la convierte en parte de la historia del celuloide. Tan bien hacía de víctima que Maxa, cuyo nombre real era Marie-Thérèse Beau, fue elegida para interpretar el papel de asesinada hasta en 358 ocasiones.
La cuestión no era casual. Los directores de la época apreciaban sus gestos excesivos, los gritos (mudos, eso sí) de terror, a los que acompañaban dos expresivos ojos saltones de los que brotaban lágrimas en su excelente simulación del pánico y la histeria de ser matada.
De hecho, su registro cinematográfico es menor comparado con su verdadera carrera: el teatro. Allí, sobre las tablas, murió hasta en 30.000 ocasiones.
Tan encasillada quedó para el celuloide que la propia Maxa rechazó seguir interpretando víctimas en los últimos papeles de su vida, y optó por reinventarse en el teatro, vivita y coleando, haciendo papeles de comedia.