La vieja receta
Es exactamente lo mism o que hizo el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero cuando en 2004 llegó a La Moncloa. Pero hay una diferencia que hace que las políticas expansivas actuales sean incluso más peligrosas que aquéllas, y es que entonces las cuentas públicas estaban prácticamente en equilibrio y la deuda no llegaba al 40% del PIB; hoy el déficit público está todavía cercano al 3% del PIB y la deuda supera el billón de euros. El margen de maniobra es muy pequeño y el problema, como siempre, no es para hoy, sino para un futuro no muy lejano. La velocidad de crucero de la economía española aporta más ingresos y puede disimular ese aumento del gasto, y los bajos tipos de interés hacen relativamente asumible la elevada deuda. El problema vendrá cuándo se frene la actividad y el precio del dinero comience a subir, lo que va a ocurrir en breve.
Al final las finanzas de los Estados no son muy distintas a las de las familias. No se puede gastar constantemente más de lo que se gana, y hay que aprovechar las etapas de vacas gordas para reducir las deudas y ahorrar para cuando las cosas no vayan tan bien. Es una lección que a muchos les cuesta aprender.