Por José Ramón Ripoll. El texto bíblico de
Las lamentaciones de Jeremías, que contiene cinco poemas sobre la destrucción de Jerusalén, tras haber sido conquistada por Nabucodonosor II en el 587 a. C., ha servido de base inspirativa para muchas composiciones a lo largo de la historia de la música, desde los antiguos antifonarios mozárabes, como el que se conserva en la abadía de Santo Domingo de Silos, hasta las creaciones propias del argentino Alberto Ginastera, en 1946, sin olvidarnos de obras maestras como las del abulense Tomás Luis de Victoria, el ursaonense Alonso Lobo o el inglés Thomas Tallis. [...]