A la espera de las recomendaciones del Pacto de Toledo, la receta del Gobierno para garantizar la sostenibilidad del deficitario sistema de las pensiones pasa por complementar los insuficientes ingresos por cotizaciones con impuestos para sufragar el gasto de una nómina que roza ya los 9.000 millones de euros mensuales. Para empezar, el Ejecutivo contempla un impuesto a la banca, una tasa a las transacciones financieras y otra a las empresas tecnológicas. Pero además, los socialistas no descartan subir los impuestos generales, según adelantó este miércoles la ministra de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, Magdalena Valerio, al término de la reunión que mantuvo con los agentes sociales y el presidente Pedro Sánchez.