Alguien se puede imaginar que España pueda ser gobernada teniendo en la cárcel durante 30 años a los principales dirigentes nacionalistas catalanes? La respuesta es un no rotundo. Ministros, jueces, fiscales, políticos, empresarios, sindicalistas y un largo etcétera coinciden en que mantener esta situación en el tiempo es un disparate. Lo sensato sería terminar con ella, y cuanto antes mejor. Por tanto, la decisión de los jueces alemanes de no conceder la extradición del expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont puede ser una oportunidad más que una amenaza. De hecho, ni el presidente Mariano Rajoy ni el líder de la oposición, Pedro Sanchez, se hallan cómodos con la situación actual. Ninguno pensó que las cosas pudieran ir tan lejos, pero la propia dinámica judicial conduce a una situación que es comparable a la novela inacabada de Franz Kafka, El Proceso.