Ocio educativo: Maristas en «MarCha»
Son cinco los bloques de este programa (dependiendo de la edad), a los que se ha puesto nombre dentro de la idea de que sirvan para abrir un camino de crecimiento personal para sus participantes, de desarrollo. De los 11 a los 14 años, se considerarían dentro de la etapa denominada «Amanecer»; de los 14 a los 16 años, de la de «Aventura»; de los 16 a los 18 de la llamada «Camino»; de los 18 a los 22 de la que lleva por título «Fuente»; y la última, de los 22 a los 25 años, lleva el nombre de Horizonte.
Desde el Colegio Marista Champagnat de León explican los detalles de esta iniciativa, que no es exclusiva de este centro, sino que se desarrolla en los pertenecientes a la Provincia Compostela. Durante el curso se llevan a cabo actividades enfocadas a la experiencia grupal, a la animación, la formación o las celebraciones. Se realizan reuniones quincenales y acampadas en las que se trabaja el desarrollo de capacidades como la autonomía, la alteridad-fraternidad, cómo ser buenos ciudadanos, cómo reconocerse como hijo de Dios o cómo vivir con sentido e interioridad. Además, se programan jornadas de contacto y apoyo a colectivos de exclusión social en colaboración con la Asociación Leonesa de Discapacitados (Aldis).
También se apuesta por otras actividades organizadas por la Federación MarCha Compostela y que resultan de «gran intensidad formativa», aseguran. Es el caso de los campamentos, la celebración de la Pascua, los encuentros entre las asociaciones que forman la Federación, las jornadas de formación o las experiencias de servicio. Las actividades del programa MarCha se llevan a cabo tanto en las instalaciones del colegio como fuera de él y, en el caso de este centro leonés, se desarrollan generalmente los viernes por la tarde, los sábados o los fines de semana enteros. Para poder llevar a cabo esta labor, el colegio cuenta con un equipo de animadores voluntarios compuesto por profesores y antiguos alumnos, que ponen a disposición de los participantes parte de su tiempo libre.
Como movimiento Marista que es, tiene en María y en Champagnat dos referentes fundamentales, cultiva la sencillez, el sentido cordial de la vida familiar y la preocupación y el cuidado hacia los más débiles. Además, está inspirado en el evangelio y la educación en valores, así como en el desarrollo de capacidades como la autonomía, la interioridad, la ciudadanía, la solidaridad o el trabajo en grupo.
Del mismo modo, basa su acción educativa en la misma experiencia de la persona, acompañándola en el camino de descubrimiento de sí mismo, de los otros, del mundo y de Dios.
Dimensiones fundamentales
Dentro del programa se han acotado cuatro dimensiones fundamentales que, según señalan desde Maristas Champagnat de León, «van a permitir un mejor análisis de la realidad de los destinatarios y una posterior concreción de los objetivos de acuerdo con las capacidades que queremos desarrollar en nuestro proceso educativo de MarCha». Estas dimensiones se han llamado «Yo conmigo mismo», «Yo con el mundo», «Yo con los demás» y «Yo con Dios». La primera abarca el desarrollo personal del individuo en sí mismo; la segunda su relación con su entorno, con el medio en el que desarrolla su vida, tanto natural como social; la tercera hace referencia al ser humano como un ser en relación (necesaria para madurar, para crecer y para vivir en plenitud); y la cuarta trata del sentido último de la existencia humana.