El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) ha abierto la puerta a acabar con el modelo de negocio de las plataformas online, tal y como se conoce, después de dictaminar que Uber es "una empresa de transporte" y no una compañía que presta servicios propios de la sociedad de la información, tal y como defiende la propia firma estadounidense. "Debe considerarse que este servicio de intermediación forma parte integrante de un servicio global cuyo elemento principal es el transporte y por lo tanto no responde a la calificación de servicio de la sociedad de la información", estima el Tribunal europeo. El criterio fijado por Bruselas podría obligar a Uber a cambiar el sistema bajo el que opera en los distintos países de la UE (en España está inscrita como una empresa de servicios relacionados con las tecnologías de la información) ya que tendría que adaptarse a las distintas legislaciones y, por ejemplo en el caso español, pedir licencias de transporte y someterse a la normas que ordenan el sector a nivel estatal, regional y local.