El Partido Socialista de Cataluña que representa Miquel Iceta está dispuesto a salir a por todas en esta inminente cita electoral que llevará a los catalanes a las urnas el próximo 21 de diciembre. Desde sus cuarteles se diseña una estrategia clara: si no ganar, sí gobernar. Para ello, según el entorno del PSC consultado por elEconomista, serían necesarios 200.000 votos más que en las anteriores elecciones autonómicas y un porcentaje de participación de más del 80%. Pero estas dos variables no son suficientes. El papel conciliador de Iceta será determinante. El PSC mantiene que su candidato es, de todos cuantos se presentan, el que menos animadversión provoca entre los contrarios, tanto, piensan desde, que aun siendo superado por Inés Arrimadas en porcentaje y en número de escaños, le predispone a obtener mejores acuerdos, más apoyos, una suerte de Operación Borgen cuyo encaje y grado de aceptación está por ver en Cataluña.